Historia del Azúcar

El Azúcar en América

 

La caña de azúcar es uno de los cultivos más viejos en el mundo, se cree que empezó hace unos 3.000 años como un tipo de césped en la isla de Nueva Guinea y de allí se extendió a Borneo, Sumatra e India.

 

El proceso del azúcar se escuchó primero en la India en el 3.000 A.C. Una leyenda local en las Islas de Salomón dice que los antepasados de la raza humana se generaron de un tallo de la caña. Una corona hecha de caña de azúcar se describe en el Atharvaveda, libro sagrado de los hindúes, escrito aproximadamente en el 800 A.C.

 

El general griego Nearchus, quien acompañó a Alejandro el Grande a la India en el IV siglo A.C. cuenta de una caña que produjo 'miel' sin la ayuda de las abejas. Cristóbal Colón introdujo la caña en América en su segundo viaje (1493) a la Isla de La Española, pero la caña no prosperó. Tan sólo en 1501 se introdujeron plantas que sí crecieron. El éxito de las plantaciones de azúcar en el Santo Domingo llevó a su cultivo a lo largo del Caribe y América del Sur.

 

Durante la época de la conquista, Hernán Cortéz la llevó a México en 1520. En 1523 Cuba la comenzó a sembrar. La caña de azúcar llegó a El Salvador desde México en tiempos de la colonia, pero se desconoce quién la trajo y la fecha exacta de su llegada.

El investigador inglés David Browning afirma en su libro "El Salvador, la tierra y el hombre" que "a finales del período colonial, la caña de azúcar, se cultivaba a pequeña escala en muchas partes del país, para su consumo local y la producción de alcohol". Fue hasta el siglo XIX, que la caña de azúcar se cultivó a gran escala.

En el Departamento de San Vicente, los trapiches de Tepetitán son unos de los pocos en los que todavía se explota, en forma artesanal, la caña de azúcar y sus derivados como el dulce de panela, las melcochas y los batidos.

 

La duración del período de desarrollo de la caña es de alrededor de 12 meses. La caña de azúcar es gran consumidora de agua durante su crecimiento. En la época más soleada convierte su savia en sacarosa.


Los expertos señalan que la vida útil de un cañaveral no debe sobrepasar los 5 años, aunque dependiendo de la fertilidad del suelo puede llegar hasta 12 años.